Nunca le dije a mi profesora de literatura que fue ella la razón de que yo siga escribiendo. Tenía dieciséis años y me devolvió un cuaderno con tres palabras en el margen. Sigo teniendo el cuaderno.
¿Sentiste que hablaba de ti?
Tu historia también pertenece aquí. Sin nombre, sin correo, sin nada que apunte a ti.
Escribe tu historia
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