No quiero tener hijos y mi familia insiste tanto con el tema que a veces empiezo a dudar de mí misma solo por agotamiento. Me gustan los niños, adoro a mis sobrinos, no tengo ningún trauma secreto ni una explicación dramática. Simplemente no deseo la maternidad.
Cada vez que lo digo, alguien intenta corregirme. “Ya cambiarás”, “cuando encuentres estabilidad te entrará”, “te vas a arrepentir”, “quién te cuidará cuando seas mayor”. Lo más extraño es que nadie acepta que una persona pueda haber pensado seriamente en algo y llegar a una conclusión distinta a la esperada.
Mi pareja tampoco quiere hijos ahora, pero noto que él deja la puerta más abierta que yo y eso me preocupa. Porque esto no es algo en lo que se pueda ceder. No puedes tener un hijo para evitar una ruptura y luego descubrir que no querías esa vida.
Y tampoco puedes pedirle a alguien que renuncie a ser padre si para él es importante. La pregunta que me persigue es si dentro de veinte años me arrepentiré. Pero luego pienso que sería peor traer una persona al mundo solo para prevenir mi propio posible arrepentimiento futuro.
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