Me siento culpable porque no soporto a la pareja de mi hermana y al mismo tiempo no tengo una razón suficientemente “grave” para justificarlo. No la golpea, no la engaña que yo sepa, trabaja, paga sus cosas y delante de la familia es encantador.
Pero yo he visto cómo poco a poco mi hermana se ha ido haciendo más pequeña. Antes tenía amigas, salía, tenía opiniones fuertes, hacía cosas sin pedir permiso. Ahora consulta todo. Qué se pone, con quién sale, cuánto gasta, a qué hora vuelve.
Él nunca dice “no puedes”, lo hace de una manera más fina, con comentarios, con silencios, con hacerla sentir egoísta si algo no gira alrededor de la pareja. Cuando intento hablar con ella, me dice que exagero y que simplemente han madurado.
Puede que tenga razón. Ese es el problema. Me da miedo interpretar como control lo que quizá son acuerdos de pareja que no entiendo. Pero también me da miedo callarme y que dentro de unos años me diga que nadie la ayudó cuando las señales estaban delante de todos.
Así que he decidido no atacarlo, no obligarla a elegir, simplemente mantenerme cerca. Pero es muy difícil sonreír en cenas familiares delante de alguien que te hace sentir que estás viendo cómo una persona que quieres se apaga lentamente.
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