Estoy empezando a resentir a mi madre porque cuenta todo lo que le digo y luego se hace la víctima porque ya no confío en ella. Durante años le contaba problemas personales pensando que se quedaban entre nosotros. Después una tía hacía un comentario, mi abuela sabía detalles, una prima me preguntaba por algo que yo no había contado a nadie más.
Cuando le reclamaba, mi madre respondía que “somos familia” o que solo se lo había dicho a alguien de confianza. Para ella, compartir no parece una traición. Para mí sí. Así que empecé a dejar de contar cosas. Primero lo serio, después incluso lo pequeño.
Ahora nuestra relación es cariñosa pero superficial. Ella se queja de que ya no sabe nada de mi vida y que me he vuelto frío. Lo doloroso es que no lo hace por maldad. Creo que de verdad piensa que hablar de los problemas de los hijos con sus hermanas es normal, incluso una forma de preocuparse.
Pero yo ya aprendí que una persona puede quererte muchísimo y aun así no ser un lugar seguro para tu intimidad. Y eso es difícil de aceptar cuando se trata de tu propia madre.
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